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“Al principio fue duro, pero conforme pasaba el tiempo me di cuenta que era lo mejor para él.”

Centro Residencial SAVIA Picassent

Rosa, hija de Isidro Blasco, 85 años – Testimonio FAMILIAR –

Me presento soy la hija de Isidro Blasco y quisiera contaros un poco la experiencia que ha vivido y sigue viviendo mi padre.

Desde que mi padre quedo viudo y aun siendo hija única, nunca llegue a plantearme llevarlo a una residencia y mucho menos que mi padre terminase con Alzheimer y a cargo de otras personas. Yo me negaba rotundamente a hablar del tema residencia, no lo soportaba.

Mi padre con el paso del tiempo fue perdiendo la memoria en cosas insignificantes y entonces me di cuenta que a mi padre le pasaba algo, aunque me costaba entender que mi padre tenía una enfermedad.

Mi padre entró en Savia Picassent un mes de Agosto como centro de día, por las recomendaciones de conocido del centro, que me ayudo a enfrentarme al miedo y conseguir ir a la residencia sin miedo alguno, continuo asistiendo como centro de día casi un año, iba tan a gusto que incluso había días en que se negaba a venirse a casa, decía que él tenía mucha faena allí como para irse, finalmente decidimos que merecía la pena el esfuerzo económico y decidí que mi padre se quedase a vivir allí.

Al principio fue duro, pero conforme pasaba el tiempo me di cuenta que era lo mejor para él.

Él en la residencia ha estado y está bien atendido y bien cuidado. Hace infinidad de actividades, gimnasia con la fisio, que siempre está dispuesta a darle el toque divertido para hacerlo más ameno, incluso en algunas ocasiones hemos participado en excursiones y salidas o actividades del centro que realiza TASOC.

Lo que me gusta de Savia es que nunca me han puesto pegas en nada, es decir, voy a la hora que quiero y el día que quiero a verlo, no tienen horarios de visita que eso es una ventaja para los familiares ya que te hace sentir más cómodo, hacen que participes en las actividades del centro, siempre cuentan contigo para todo. Tienen fiestas para animar a los abuelitos en las que disfrutan a lo grande, es genial en general.

Me gustaría dar las gracias a las personas que trabajaron allí en su día y las que trabajan actualmente, ya que, sin todas ellas nada sería posible.

Grandes profesionales y sobre todo con un corazón inmenso.

Gracias a todos vosotros por hacer que mi padre esta como en casa, cuidado y atendido