“Noté que el trato que se le dispensaba, no era estrictamente al que te obliga el protocolo, ¡veía cariño!,”

Centro Residencial SAVIA Requena

Rafael Barroso. – Testimonio FAMILIAR –

Hace ahora tres años estábamos tomando una de las decisiones más tristes de nuestras vidas…:(Hoy tres años más tarde estoy convencido de que no nos equivocamos)

Nuestra madre, después de una vida de trabajo, lucha y sacrificio, como la mayoría de los de su edad, daba muestras claras de que ya no podía vivir sola en casa, como había hecho los diez años que hacía que enviudó. Ella siempre nos había pedido que cuando no se pudiera valer, la llevásemos a “algún sitio”, que no quería dar guerra y a pesar de que me enfadaba con ella cuando lo decía, porque no era algo que entrara en nuestros planes, al final las circunstancias nos obligaron a cumplir su deseo. No voy a contar como lo pasamos, porque quien ha pasado por ello ya sabe de qué hablo.

Desde el primer día tuvo una actitud totalmente positiva, se adaptó inmediatamente y fue recibida supongo que como a todo el mundo, pero a mí me llamó la atención muy positivamente, noté que el trato que se le dispensaba, no era estrictamente al que te obliga el protocolo, ¡veía cariño!. Ella siempre ha sido muy prudente y no le ha gustado molestar, más bien al contrario, siempre ha querido ayudar a los demás y sé que se siente querida, tanto por trabajadores como por los residentes que la conocen.

Hemos seguido casi diariamente su estancia en el Centro, hemos conocido las actividades que realizan, en las que ella ha participado activamente mientras ha podido, ¡¡fue Fallera Mayor del 2015!!, ha ido a todas las excursiones, playa, piscina, Feria del Embutido, El Remedio, mercado de Utiel …,hemos asistido a las Fiestas del aniversario con Mariló y compañía, a los concursos de paella, a las barbacoas, a las cremás, carnavales, en fin estamos teniendo un contacto casi permanente y podemos dar fe de que mi madre está en el sitio adecuado, vemos que recibe una atención constante por parte de Auxiliares, Fisio, Tasoc, Psicóloga, Recepción, Servicios Médicos … en fin todos y su compañera Carmen ¿qué haríamos sin ella?.

Ella en estos momentos ya no se da cuenta de muchas cosas, está más desorientada, se le olvida todo enseguida, ya le cuesta más participar en las actividades, aunque no perdona el Bingo, afortunadamente aun nos conoce a todos y tiene fuerzas para darse su paseíto casi todos los sábados por el mercado y saludar a “las conocidas”.

Algo que me tranquiliza mucho es que cuando la llevo de vuelta al Centro los sábados, al llegar a la puerta siempre me dice: Hala ya estoy en casita.

Gracias por cuidarla de esa manera.

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