Pepita Mtez sobrinas ok

“…comprendimos que necesitaba mas ayuda que una cuidadora por eso decidimos que ingresara en la residencia.”

Centro Residencial SAVIA Silla

Sobrinas de Pepita Martínez – Testimonio FAMILIAR-

“Cuando íbamos a visitar a nuestra tía, veíamos que se estaba olvidando de realizar algunas tareas de casa, de cocinar, limpiar, y de asearse como siempre lo había hecho,  en ocasiones se perdió, salía por la noche etc… por eso decidimos que tuviera una cuidadora en casa… pasado algún tiempo y tras saber que todo era debido a la enfermedad de alzheimer comprendimos que necesitaba mas ayuda que una cuidadora por eso decidimos que ingresara en la residencia. Al principio no sabíamos como iba a reaccionar y nos sorprendió que no extraño el lugar y en poco tiempo vivía allí como si fuera su casa de toda la vida.

Aunque la enfermedad ha avanzado desde el día que llegó continuamos viéndola muy feliz, y tenemos la tranquilidad de saber que aquí saben bien como actuar con los cambios que va presentando a medida que pasa de una fase a otra.

Aunque su aspecto físico no ha cambiado, la realidad es que necesita ayuda para cualquier tarea, algo que es muy difícil de comprender y mas de asimilar, cuando además siempre ha sido ella quien nos ha cuidado y ahora hay que cuidarla a ella”

Nota del Centro:

Pepita ingresó hace varios años en la residencia acompañada de sus sobrinas, desde el principio se sintió como en casa, pese a las dificultades derivadas de las perdidas cognitivas, reconoció a amigas de su juventud, vecinas del pueblo… que ya eran residentes del centro. Su adaptación al centro fue muy satisfactoria y en un tiempo muy breve estaba totalmente integrada en las rutinas y dinámicas del centro, muy interesada en todas las actividades que se realizaban a diario.

Por su carácter sociable, siempre esta alegre y es muy colaboradora, y mantiene muy buenas relaciones con los compañeros. Pepita como la mayoría de los enfermos de Alzheimer no tiene conciencia de su enfermedad, y esto en parte le ayuda a no darse cuenta de las capacidades que va perdiendo, de modo que se van introduciendo cambios progresivos en la atención que se le presta de forma normalizada.

HABLAN LAS SOBRINAS: