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“…yo me peino y me pinto los labios, así me veo más guapa….”

Centro Residencial SAVIA Silla

Pilar Lemos de 85 años. – Testimonio RESIDENTE-

Nuestra querida Pilar ingresó para una estancia temporal de 15 días en el mes de agosto hace un par de años por necesidades familiares y tras la experiencia tan positiva vivida en sus “vacaciones en el centro” regresó a su casa y apenas unos días más tarde decidieron tanto ella como sus hijos que regresara al centro; desde entonces Pilar y su familia forman parte de la gran familia de Savia Silla, y en esta unión han disfrutado de experiencias tan importantes como la de vivir las fallas como representante de sus compañeras ejerciendo como Fallera Mayor Savia Silla en 2016.

Pilar siempre comenta que le gustan mucho las actividades, jugar a la petanca, pintar, hacer gimnasia, los talleres cognitivos en los que “nos hacen preguntas” o “juegos en los que nos reímos” y las “fiestas en las que bailamos”, cada día mantiene las charlas con sus amigas y además suele participar en las salidas del centro disfrutando especialmente de las visitas al mercado del pueblo donde si alguien le pregunta sobre cómo le atienden en la residencia, no duda en afirmar que “todas las chicas me ayudan mucho y son muy buenas”, “y si me duele algo tengo a la doctoras”, añadiendo “yo me peino y me pinto los labios, así me veo más guapa” ya que no olvidemos que es nuestra prioridad de promover la autonomía.

Sus familiares en los últimos años han vivido diferentes etapas en este proceso paralelo al de su querida madre, ya que añadido a la dificultad de la aceptación de la enfermedad, la complejidad de la atención en el domicilio conciliando con sus obligaciones laborales y familiares y posteriormente pese a que tradicionalmente habían mantenido la creencia de que su madre debía permanecer en casa, tuvieron que plantearse valorar que no se puede disponer de los medios con los que se cuenta en un centro residencial, y aunque fue una difícil decisión, se reafirman en ella, ya que en cada visita están siendo testigos de la felicidad que ven reflejada en la cara de su madre, quien además con la actividad diaria y el mantenimiento de rutinas está logrando una estabilidad en su estado general de salud que les permite continuar disfrutando de ella en celebraciones familiares, ya que no duda en estar dispuesta a salir a casa de sus hijos, y regresar al centro a contar a sus compañeros lo bien que lo ha pasado y “lo mayores que están sus nietos”.