«…que sirva para entender lo difícil que resulta encajar los cambios que se dan a lo largo de la vida.»

Centro Residencial SAVIA Xirivella

VICENTE TOMAS – TESTIMONIO FAMILIAR –

Me llamo Vicenta, bueno, Vicen para la gente más cercana. Soy la hija de Vicente Tomás, un residente de SAVIA XIRIVELLA.

Me han pedido que cuente un poco la historia de mi padre, por qué esta aquí y algunas circunstancias que hicieron que estuviera en una residencia.

La verdad es que si tuviera que escribirlo todo ¡Tendría un libro para escribir! Pero bueno, resaltaré las más importantes y espero no extenderme mucho.

Nosotros éramos una familia normal. Trabajadores todos, con un buen ambiente familiar, mis padres, mi hermana y yo. Vivíamos en Aldaya donde se hacen muchos abanicos y a eso era a lo que nos dedicábamos .Yo estoy casada , tengo una hija y un hijo pero tenia una hermana que vivía con mis padres, ella era muy buena y trabajadora pero tenía poca salud, entonces hacíamos abanicos todos juntos, nos ayudábamos todos, comíamos juntos todos los días, a mi me ayudaban con mis hijos y yo en todo lo que necesitaban mis padre y mi hermana.

Pero un horrible e inolvidable día, nuestras vidas cambiaron para siempre. Mi hermana con 42 años enfermó repentinamente y a las siete horas falleció de Meningitis C como nos dijeron el mismo día de su entierro.

¡Eso fue devastador para todos! no se puede explicar lo que se siente ante una cosa así, es como si te hubiesen arrancado un miembro del cuerpo de un zarpazo, nos quedamos que ni sabíamos, ni entendíamos porque, en definitiva, no asimilamos.

Para mis padres fue lo peor, a partir de entonces no salían de casa siempre llorando por lo que el médico de cabecera los mandó al psicólogo y empezaron a llevar un tratamiento.

Fue entonces cuando comenzaron a torcerse las cosas, cuando mis padres iban al psicólogo hablaba con ellos, les hacia reflexiones para poco a poco sentirse mejor. En esta época a mi padre le dio por irse al campo solo y mi madre se quedaba en casa sola, en ocasiones mi padre venía muy tarde, aunque se le llamara por teléfono. Yo iba a casa de mis padres todas las tardes y les obligaba a salir a pasear.

Una tarde mi padre me comienza a decir:” Pregúntale, pregúntale a tu madre que es lo que hace con el psicólogo, a mi me dan algo para dormir y ellos hacen cosas allí detrás de la mesa”

Yo me quedé muerta al oír eso y mi madre se puso a llorar, yo no sabía ni que decir ante eso.

Fue a partir de ese día, cuando comienza nuestra otra pesadilla. Se suceden varios episodios de delirios y agresividad que fue aumentado con el tiempo, hasta el punto mi padre de querer irse a Cheste o Buñol donde tenemos familia y quería quedarse a dormir en su casa por lo que ellos me llamaron y fuimos a recoger a mi padre, así era todos los días. Comenzó también a acudir al dentista al que fue en varias ocasiones gastándose mucho dinero sin yo saber nada y luego me tocaba acompañarle ¡era un sin vivir!

Por entonces sufre un infarto, le hicieron un cateterismo, estuvo en la UCI y en su salida de la UCI quería pegarnos a todos, etc. Bueno era cada día una sorpresa, pero mala.

A mi madre a principios de 2015 le diagnostican un tumor y le operaron en Junio, mi madre quedo muy delicada por lo que tuve que llevármela a mi casa, por esto mi padre cogió celos y decía que lo teníamos abandonado y le decía cosas que a mi madre le hacían llorar no queriendo estar con él. Mi padre llegó a enfrentarse a mi marido acusándole de haberse acostado con mi madre, tirándolo de su propia casa. ¡Yo ante esto no sabia a donde acudir ni que hacer, por indicaciones del medico guardamos todas las cosas peligrosas, cuchillos, tijeras, etc. ¡Madre mía yo no conocía a mi padre! Lo llegamos a llevar al hospital de urgencias a psiquiatría y fue allí cuando nos recomendaron el ingreso en una residencia después de conocer toda la historia de mi padre por los informes de los médicos a los que había acudido anteriormente. Consiguió el médico convencerle y decidió ingresar en primer lugar en SAVIA CHESTE que fue donde estuvo su hermana que murió allí. Al día siguiente mi padre ingresaba en la residencia, fue un momento muy difícil para mí, lloraba y lloraba, pero no teníamás remedio, habíamos llegado a una situación queera insoportable y yo no la asimilaba.

Estando en Cheste íbamos a verlo cada ocho días porque claro, estaba lejos y teníamos mala combinación para ir. Es por esto que solicité el traslado a SAVIA XIRIVELLA y aquí esta mi padre, yo estoy contenta porque toda la gente es estupenda y siempre nos han tratado muy bien. Mi padre aquí se porta muy bien, ahora a la única que sigue atacando es a mí, pero yo lo voy llevando como puedo, ¡es muy difícil!

Y esta es la historia de mi padre, ya digo que no he contado todo, solo ha sido lo más relevante, han quedado muchas cosas por el camino, muchas lágrimas de impotencia y de no saber qué hacer.

Solo me queda dar las  gracias por leer esta pequeña parte de la historia de nuestra familia y que sirva para entender lo difícil que resulta encajar los cambios que se dan a lo largo de la vida.

GRACIAS POR AYUDARNOS.

Escrito por Vicenta Tomas, hija de Vicente Tomas residente del centro SAVIA XIRIVELLA

 

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